marzo de 2006 

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blog Hojas del Abanico

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Daniel Freidemberg

Selección de poemas

 

 

Daniel Freidemberg
nació en 1945 en Resistencia (Chaco), desde 1966 reside en Buenos Aires.

Podemos citar entre su obra poética: Blues del que vuelve solo a casa, El Escarabajo de Oro, Buenos Aires, 1973; Diario en la crisis, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1986, 2ª edición: 1990; Lo espeso real, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1996; La sonatita que haga fondo al caos (antología), Red Internacional del Libro de Santiago de Chile, 1998; Cantos en la mañana vil, Paradiso, Buenos Aires, 2001; Noviembre (plaquette), Zorra Poesía, Buenos Aires, 2006.

 Ha realizado numerosas antología. En canciones se pueden citar: Canción del ave en sombra, con Juan "Tata" Cedrón, estrenada por el Cuarteto Cedrón en Buenos Aires el 1 de octubre de 1995). Incluida en el CD “Para que vos y yo”, del Cuarteto Cedrón (con arreglo de Osvaldo Tarantino), grabado en París en 1997.

Crítica Literaria y ensayo: La poesía del 50, La palabra a prueba (poesía argentina de los años 70 y 80), Cómo se escribe un poema, introducción, selección, presentaciones críticas y notas sobre escritos teóricos sobre poesía de diversos autores europeos y estadounidenses. En coautoría con Edgardo Russo. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1994; Cómo se escribe un poema, Segunda Parte, introducción, selección, presentaciones críticas y notas sobre escritos teóricos sobre poesía de diversos autores españoles, portugueses e hispanoamericanos. En coautoría con Edgardo Russo. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1994.

 Ha recibido numerosos premios como la Mención especial del jurado de los premios a revistas literarias otorgados por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires el 22 de abril de 1990; y el segundo premio del quinto certamen de ensayo breve "Las constantes poéticas en la obra de Juan L. Ortiz" otorgado por la Fundación Banco Mercantil el 20 de agosto de 1996.

Ha sido, además, integrante del Consejo Asesor de la Casa de la Poesía de la Ciudad de Buenos Aires, desde noviembre de 2000 a diciembre de 2002; del Consejo Editorial de la colección de ensayo “Amaru” (Lima, Perú); asesor del Departamento de Literatura del Centro Cultural de la Cooperación (Buenos Aires); y director de la colección de poesía Musarisca, de Editorial Colihue (Buenos Aires).

   

 

MIRADA DE PERRO

 

Urdía el rumor de una mujer la calma

una mujer

         que contaba los ángeles del cielo

como si condensara el mundo en sí

y yo era como un perro a la siesta, mirando

                  el sucederse de las cosas

que ah sí estallaban sí y también

       sabían recomponerse

       como diciendo "a ver qué pasa"

 

y eran los días y las noches, y era

   la nitidez de una naranja al sol

   como diciendo "una naranja"

   "¿Sí?" dice la mujer pregunta "¿naranja?"

   "Sí" dice el coro

                                      ¿Sí?

Ni ella ni yo lo comentamos, ni ella ni yo

   sabríamos alcanzar

                                    ciertas palabras

tal cual los ángeles del cielo que ah estallaban

   al roce de un cambio de luz

y eran caídas plumas de ángel que

         los dos juntábamos

                como diciendo "algo a juntar"

 

Y esa es la historia ¿esa es la historia? un hombre

   a su manera ordena el caos

           que resplandece ante sus ojos

y la mujer cuenta los ángeles, los hace danzar

           al ritmo de sus lentos modos

           como reflejos de oro lento en las nubes

           que anuncian tormenta

Y ella sospecha

               que entre ángeles y perros

hay un secreto que debe descifrar

     "todo ángel es terrible" dice y

                           me rasca la cabeza

 

 

VOZ NEGRA

 

Después que oímos aves negras

paradas en los cables de luz

esperando algo, tal vez que amanezca

como debe ser,

             cae lluvia ociosa sobre

los techos, los silenciosos edificios,

"Viene a llamarnos", dicen

pero ya no rogamos que amanezca.

Cantamos sí las lerdas tonadas de un alba

anterior a nosotros

como quien se mira de pronto la voz

y no contamos los recuerdos:

        nos limitamos a atender

a medianoche y de improviso el teléfono

urdiendo, sí, palabras

como aves negras que vemos salir

al ritmo sin color del agua

opaca ahí, detrás en su caer de todo,

interminable, exacta, escurridiza, ajena.

 

 

AGUA FINÍSIMA

 

Días de rosas en declinación

y agua finísima,

antigua música en las habitaciones

donde el amor se viene a ser.

Aquí algo pasa que se nombra en vos.

Y lo que huía se detuvo: aquí

todas las cosas son el alma

como eran de alma las palabras

que el aire da lento a caer:

"vienen palabras" oigo

que decís. Palabras

bajando lentas al fondo de todo:

soy en las cosas que en el aire ordenabas,

                          soy,

ahí entre todas las palabras,

el que se entrega al tacto

de la materia impredecible

vuelta a nacer en cada movimiento:

lo que baja en vos.

 

 

LO ESPESO REAL

 

Ahora que fuimos expulsados,

gracias a Dios, del Paraíso,

se largó a llover

un agua débil que se alarga

en redes de grisura y música.

"Esto" dijiste "no debía ser así"

pero es así. Más que

maneras de filtrar la luz, más que

armarle al alma un orden suave

de lo que se presenta ¿pasos?

¿algo así como pasos? ¿un

              lento acercarse

del fondo de la materia a los ojos?

¿a algo que mira detrás de los ojos? "Ya

no vamos a volver", te dije, pensaba "esta es mi casa",

"lo que se mueve -pensé- afuera y adentro es lo mismo".

"Estás pensando demasiado", dijiste, y mirabas

esa otra agua, la de mis palabras,

también cayendo, quebrándose también

contra la piedra de todas las cosas,

ni transparente agua ni opaca, agua de aire confuso.

 

 

LA ZONA

 

"Ahora que fuimos expulsados,

gracias a Dios, del

Paraíso" dije

sobrevolado por

una tristeza

como agua estancada

 

agua que refleja

los tonos del crepúsculo

(en franjas negras y naranjas)

 

agua

que a ratos temblaba

al fugacísimo paso de un insecto

(¿no ves ahí correrse los

pequeños círculos, los ves?)

 

y acaso miré

la masa de aire en torno

por donde avanzaban

penosamente las palabras

como si dieran por perdida

su competencia con lo real

 

y acaso escuchabas:

tu mano giró

como una bailarina de aire sobre sí

o como si modelara algo en la nada y

bajó

en un planear de hoja de otoño en calma

bajó

mano en sí exacta en calma

tal vez dispuesta o resignada ya a posarse en

un girón

de materia del cosmos

 

"¿lo comprendés?", dije, y

creí oír cantar

ya no sirenas, no, sino el

roce o contacto

entre tu mano (un modo

particular de la materia) y

aquella escena en general

 

"Todo está bien" dijiste o

dije y

pensé

que estábamos aún

en la zona vaga

de la que no podríamos ya salir:

 

tierra de nadie y ecos

de ajenas batallas,

molestias de estómago, despertar

confuso en la noche y

tantear

tratando de recordar dónde estaban las cosas,

suspirando al tocarlas.

 

 

PERLADOS

 

Como quien raspa la piel de una fruta, así

con mucho cuidado y

conociendo lo irreversible del acto, aprendí

a conocer sus movimientos

dentro y fuera de sí,

a veces nítidos, a veces

perlados por un brillo real

que aún repite la memoria

o troza

entre las formas que combina el día

según se corre con las horas la luz.

 

 

EN EL RINCÓN DONDE LAS COSAS JUNTADAS...

 

En el rincón donde las cosas juntadas

no hacían más que gastar el ambiente

no estaba el arpa. Lo que estaba, sí,

era el poema que alguien le escribió,

sobre un banquito pintado de azul

donde ya nadie se sentaba.

 

 

COMO LA MONEDA TIRADA EN LA CALLE...

 

Como la moneda tirada en la calle, como la

moneda gastada y

               variada en color,

como eso que antes era una moneda y hoy

pregunta por nosotros.

La historia está por empezar, los temas

contra esa escena se apelmazan

y no hay tristeza ni alegría especialmente, no hay

                   sino formas durando

que esa moneda ya no compra ni paga.

Ella está aquí para otra cosa

y eso nos basta, digo yo.

 

 

SI ALGO QUIERE DECIR ESE BREVE MANCHÓN (LA MOSCA)...

 

Si algo quiere decir ese

         breve manchón (la mosca

posada junto al plato)

                    yo no lo sé:

antes creía saber, pero las cosas

pasaron de otro modo.

Ahora digo "mosca" y es bastante:

ni ella responderá, ni la palabra

se acercará a tocarla

ni yo sabré algo más.

Y aunque esa forma ajena

                     se vaya volando,

la palabra está acá

llena de pelos, oscura, intratable.

 

 

ESO QUE TRATA DE CRUZAR LA CALLE...

 

Eso que trata

de cruzar la calle es

una cucaracha

literalmente.

No hay odio ni hay

desprecio

bajo el sol:

cosas que brillan

y otras no,

convexidades, ángulos.

No el amor fue hecho aquí,

tampoco la guerra,

sí modos de nombrar

alrededores de la guerra o el amor

como quien tienta

la consistencia de las cosas.

Y aquellos seis

puntos negros en

el muro, son

marcas de balazos

aunque parezcan aves

volando sobre un cielo gris.

 

 

En el charco de lluvia, el trozo arrancado de un cartel...

 

En el charco de lluvia, el trozo arrancado de un cartel

no termina de hundirse.

                                   No el amor fue hecho aquí,

                                   tampoco la guerra.

Sí modos de nombrar

                                   alrededores de la guerra o el amor

como quien tienta la consistencia de las cosas o ama.

El aire mueve por momentos reflejos,

toques de quietud cambiante

que la mirada ronda como un perro marrón.

"¿Esto nomás?" preguntan

los que antes eran ángeles

                                  y ahora ni cuervos son.

Azul negruzco, blanco y rojo sangre

sobre colores de cielo nublado.

"Y el tránsito apiñarse vi,

como manadas

marchando en el río del tiempo,

como si nada ya tuviera fin.

Como si nada ya tuviera fin,

como si al fin nada estuviera esperando".

 

 

AL CAER EL ALBA, ENTRE LA LUZ CENIZA ...

 

Al caer el alba, entre la luz ceniza,

entre ese modo obtuso que tienen las cosas

de volver en sí,

no es viento lo que sopla, es como un agua opaca

que por detrás de la materia tiembla

como hecha de ecos de una vieja explosión

y, en lo que con la luz se extiende, el alma

intenta, opaca ella también, posarse.

No sé si por la guerra o el amor (ecos

de guerra o amor pesando),

                  algo retiene el alma tras los ojos.

Los que pasaron hace un minuto gritando

obscenidades, los que dejaron latas de cerveza,

esa mujer que arrastra un perro gordo,

no son ajenos, aunque tampoco la hacen, a la escena.

Miro abstracciones que dejó la resaca:

el mundo, una playa sorprendida por el amanecer.

 

 

MARCHANDO EN EL RÍO DEL TIEMPO, EL TRÁNSITO...

 

Marchando en el

río del tiempo, el tránsito,

como manadas,

como si nada ya tuviera fin,

como si nada ya, como si al fin

nada hubiera esperando:

las migraciones del salmón,

la ley oscura en el ADN del reno.

Música de motores al fondo del mundo.

 

Como un borracho que busca incorporarse

en la aridez de una madrugada infinita, el alma

sale a mirar lo que ella no es.

O al modo de una chica

recién levantada

dando unos pasos en el aire

de la mañana de diciembre

o temerosa de diciembre

que manda sus bloques de luz.

"Esto es lo real":

motores al fondo del mundo,

la luz.

Aves negruzcas (dos palomas) en la reja

se asustan y salen volando.

No hay conclusiones: algo estaba y ya no.

 

 

EN EL RINCÓN DONDE LAS COSAS GASTADAS...

 

En el rincón donde las cosas gastadas

se demoraban desafiando la mente

no estaba el arpa.

               Lo que estaba, sí,

era el poema que alguien le escribió,

sobre un banquito pintado de azul

en donde el polvo

               del mundo

                      se posaba.

Pero el poema era el poema, no era el arpa.

 

 

MESA Y DOS SILLAS, COLOR MARRÓN CLARO

 

La nitidez        de la luz

y los volúmenes

Yo quiero habitar esa escena

   ¿Y si

                todo se deshace

    y si

                la intromisión

me devuelve a mí mismo?

 

Señor de todo

lo creado:        créame

¿Y si interrumpo el

              soliloquio de las cosas?

¿Sí?

 

         Haré algún día las valijas

o fluiré      detrás/debajo de

las toneladas de la mente

"Hey" diré

"Haz, Señor

de mí      uno más

de tus objetos"

Yo quiero habitar esa escena

 

 

VALS

 

Ahora que la

pared

ahí dura

y  es

avances duros de lo que

no cabe en tu forma

 

levantá

la carga

 

Trozo del mundo que al

mundo le falta

: mi alma

que tanto te han herido

 

Que hacés ahí

mirando todo absorta

al pie de la gran noche

que ya se va se va

toda desleída en su falta de fondo

 

Qué

matás

en este mundo

que me ha dado

tu ser mi alma

 

Alma, creo  que a veces tengo ganas

de pedirte perdón

Imagino que estás para otras cosas

Pero no sé, ha pasado tanto tiempo

 

 

VALS II

 

I

 

ahora que la pared

ahí dura

pared pared y

más pared:

pared del todo

 

 

II

 

y con qué voz

voy a encontrar voy a tocar

una palabra o sus contornos

ahora que arremete todo

lo que no soy yo

 

 

III

 

...trozo del mundo que al

mundo le falta...

 

IV

 

y qué cuando es

la oscuridad?

 

se prende luz?

se entra a lo oscuro como amado en la amada?

 

 

V

 

alma: un trazo dejado en la pared

(no la pared del alma)

 

o

venida a ser lo que huye y se entrevé

o tensadora de materia del mundo

aparecida y como perdida entre las cosas: alma

 

VI

 

al pie de todo lo oscuro de fondo

 

 

VII

 

o la pared que sigue ahí

 

 

VIII

 

Pero no sé, ha pasado tanto tiempo

 

 

MITRE Y JUNÍN 06:30 PM

 

Bordes

a olas que soy, 

ah largas

presentaciones

de lo creado:

piernas de mujer.

 

abriendo y

espesando el

aire

Materia entrando en gloria de ojos

 

Tan

concretas

 

"piernas/

perfectas/

de mujer"

me dije

y en la luz se hizo

la aceptación de lo que trae la luz

 

y vi que eso era bueno y

las cosas

aunque no duran

a veces se dan

 

: Dejar que sea entre las cosas la luz

 

dejar

la luz

llegar

llegar nomás

acá.

 

Me gusta estar así,

por un momento, en el mundo

y que en el mundo existan piernas de mujer.

 

 

SEAN, CUANDO ABRO LOS OJOS...

 

Sean, cuando abro los ojos, tus ojos,

sea un perfil que sea el tuyo,

                                sean,

todas las veces que la distancia llame

como sirena a los desesperados,

los movimientos que te dan a ser

cual si vinieras o si te alejaras,

impronunciable, al estilo del mar

y sea,

       como la mar entonces,

       tu roce en las cosas,

venga a mí el tu dolor

para que me hable, para que descanse y

sea en nos la palabra

como lo que en la niebla se acercaba

y es de la niebla que su

         forma arranca: materia de fondo.

 

 

DE TUS COSTADOS NO NACIÓ EL AMOR, MI AMOR...

 

De tus costados no nació el

                        amor, mi amor,

sino ahí fui a dar

como quien nombra en la noche su casa,

 

y no empezaba nada, en realidad, ni yo a

decir verdad, llegaba

        sino algo en mí que en tu estar se juntó,

ahí duros en la guerra de vivir, y a los pedazos

por donde todavía te andaré a buscar

como en la noche con la lámpara

 

                               y estás

      igual que la noche y la lámpara

hecha de todo lo callado

y todo lo que no aprendo a nombrar

y lo que, al hacer amor, hago

 

para que como el agua sea el amor

que en su venir se vaya

              ahora y cuando entera te extendés

como el presente entre las sábanas

y es el presente que celebro, no lo puedo creer.

 

                                    

 

 

HACER QUE ESTÉS, QUE LENTA VAYAS...

 

Hacer que estés,

hacer que lenta vayas

creándote a

            tu semejanza. Dar

la exactitud de

            lo que es vos. Entrar

libre de todo rastro de alma en

            lo creado y salten

en medio de todos los cielos los astros. Sea

entre los hechos que se juntan mi casa.

                        Hacer mi casa. Ser

el que ahora está acá.

Bajo la noche, lentamente, cuando todo se vaya, mirar

tu forma en el fondo,

mansa en el mar del mundo en sombra, ser en ella el mundo.

 

 

DÍAS DESPUÉS DEL DILUVIO...

 

Días después del diluvio, cuando

las tierras se distinguían ya del agua, fui

a caminar junto a la carretera, y

un auto pasó

lleno de gente muy alegre y

me cubrió de tierra, y

yo estaba adentro y afuera al mismo tiempo y

me preguntaba a quién decía adiós.

 

 

AH DE TU CUERPO, LE DECÍA...

 

Ah de tu cuerpo, le decía, yo era

el que llegaba hasta ahí con la lámpara

ah de tu cuerpo le decía de a mil.

Pero ese cuerpo nadaba en sus aguas,

no se apagaba, era cuerpo en verdad.

Y no importaba donde fueran sus sueños

él sostenía en la noche su luz

Oí a tu cuerpo, le decía, me llama,

tu cuerpo sabe no dejarme dormir.

No se podía concretar sin mis manos.

Yo lo nombraba al otro lado del mundo.

 

 

COMO QUIEN SALE, COMO QUIEN CABALGA...

 

Como quien sale, como quien cabalga

silbando una canción cualquiera, me perdí

y ahora aquí vuelan, ya no sé si culpas,

rápidas sombras, yo

sentado en la brusca piedra del mundo

bajo el árido sol

miro las raras formas que hizo el tiempo

en la materia, soy

también materia y pienso

que por la noche saldrán las estrellas.

"Estrellas", digo, "estrellas",

con dos hilachas de agua de la voz

"Estrellas", digo, mientras las sombras se mueven

como si la película se acelerara

dejándome del lado oscuro, contra una pared,

"estrellas" digo "cosas que hacen falta".

 

 

MIRANDO PASAR AUTOS...

 

Mirando pasar autos (de otros)

en la luz real:

no sé a dónde van, no sé

                   qué amar de esa materia dura,

ni en qué momento ha

                   comenzado el presente,

ni si es de esto que hablo.

No sé si he visto en el viento cenizas

                   pero he visto mucho:

en vidrios rotos, reflejos de sol

y el brusco oleaje

de las consonantes

en la escanción de la palabra "crepúsculo".

Igual que negros arcángeles volando,

o como insectos sobre el agua quieta,

los pensamientos hacen sombra en el mundo

pero entretanto el mundo da otra vuelta, se alarga,

cambia de tonos, empieza a hacer calor.

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