Testimonio de Ana María Moro de Cheroni

Ana María Moro de Cheroni
Ana María estudió Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Rosario, donde comenzó su militancia universitaria en la Unión de Juventudes por el Socialismo. Su hermana gemela Miriam Susana Moro, fue estudiante de Psicología de la misma universidad y comenzó a militar en la Juventud Peronista, donde conoció a su marido Roberto de Vicenzo, militante de la misma organización.
Ana María fue detenida-desaparecida y Miriam fue asesinada por la última dictadura cívico militar eclesiástica.
En diferentes operativos Miriam primero, y su esposo Roberto después, fueron secuestrados a fines de septiembre de 1976.
Por su parte, Ana junto a su marido Juan Cheroni fueron secuestrados en mayo de 1977 y permanecieron detenidos en el Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario hasta fin de ese mismo año, momento en que fueron liberados.
En diciembre de 1977, Ana junto a su madre comenzaron a militar con familiares de desaparecidos. Ana es una de fundadoras de Familiares de Desaparecidos de Rosario, y fue a través de una incansable militancia junto a los organismos de Derechos Humanos, que ya en democracia pudo reconstruir la historia de su gemela, y supo tras ser secuestrada fue asesinada de once balazos y enterrada en el osario común del cementerio de Casilda, donde aún permanece. En marzo de 2009, recuperaron y velaron los restos de su cuñado Roberto, quien había sido sepultado en una tumba como NN en la necrópolis de Barrancas.
En 2015, Ana recuperó la historia del pasado reciente de Rosario, de su hermana y su cuñado a partir del relato de familiares, compañeros, compañeras y sobrevivientes del terrorismo de Estado y editó el libro Por siempre jóvenes. Miriam y Roberto, una historia de amor en tiempos de lucha.
En la actualidad, milita en Derechos Humanos y junto a otros compañeros y compañeras están desarrollando una iniciativa de acompañar a las Madres de Rosario, a partir de la utilización de una nueva identificación, el pañuelo celeste, como símbolo de continuar el legado de las Madres y las rondas por el pedido de Memoria, Verdad y Justicia.