Los ensayos de Distancias íntimas cultivan la aventura, a contrapelo de las formas en que el presente coloniza los cuerpos, deseos e imaginaciones para despojarlos y para dejarlos exhaustos. Lo hace a través de una suerte de desorientación táctica a la que llama “errancia”, justamente ahí donde el error se vuelve verbo y se lanza al errar. Y desde ahí, empuja al ensayo —ese género-laboratorio que, sin embargo, frecuentemente se cristaliza en formas, autoridades, protocolos— hacia otros tonos y otras apuestas
Entrada libre y gratuita.