15 de junio: Día Nacional del Libro
En el día que resaltamos el valor del libro y la lectura es interesante contar cómo se comenzaron a imprimir libros en lo que hoy es territorio argentino.
En el día que resaltamos el valor del libro y la lectura es interesante contar cómo se comenzaron a imprimir libros en lo que hoy es territorio argentino.
Las primeras publicaciones impresas, conocidas como “incunables guaraníes” aparecieron en las misiones jesuíticas guaraníes entre 1697 y 1727. Tanto la prensa como los tipos móviles fueron construidos por los jesuitas y los guaraníes. En 1765 llega al Colegio de Monserrat en la ciudad de Córdoba, la primera imprenta europea, que los jesuitas habían comprado en Génova. No solo llega la prensa y todos sus accesorios, sino también el primer impresor de oficio del Virreinato, el sacerdote jesuita Pablo Karer. En 1767, Carlos III expulsa a la Orden Jesuita de todos los territorios de la corona española. La imprenta queda desarmada en los sótanos del Colegio de Monserrat. Años más tarde, el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo decide que la capital del virreinato del Río de la Plata –Buenos Aires– necesita su propia imprenta. Esta sería el instrumento adecuado que tendría el gobierno para difundir noticias, bandos y proclamas. Se comunica con los franciscanos a cargo de administrar el vasto patrimonio expropiado a los jesuitas y trae la imprenta del Colegio de Monserrat a la Ciudad de Buenos Aires en 1780. Al mismo tiempo, el Virrey Vértiz había fundado la Casa de Niños Expósitos para recoger niños abandonados. Un porcentaje de las ganancias de la nueva imprenta sería destinado al mantenimiento de esta institución. De ahí el nombre de Imprenta de Niños Expósitos con el que ha pasado a la historia. La imprenta publicó catecismos, libros de oraciones, proclamas de gobierno, pero las publicaciones más trascendentales fueron sus periódicos. El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiógrafo del Río de la Plata 1801-1802, La Gazeta de Buenos Ayres 1810-1812, Gazeta de Buenos-Ayres 1815-1821, Correo de Comercio 1810-1811, todos ellos registran las ideas, los enfrentamientos, las conquistas y los ideales que gestaron la Argentina. La imprenta conservó su nombre hasta 1852, cuando pasó a denominarse Imprenta del Estado, pero la prensa en sí había sido enviada al gobierno de la provincia de Salta en 1824.