22 de febrero de 1880: nace Ada María Elflein

Hija de padres alemanes, Ada María Elflein nació en la Ciudad de Buenos Aires.

Las labores de institutriz que ejercía su madre le permitieron establecer vínculos con importantes personalidades intelectuales de la época, como Vicente Fidel López, Francisco P. Moreno y Bartolomé Mitre. A principios de siglo llegó a la dirección de La Prensa con una carta de recomendación de este último, para quien había traducido del alemán al castellano distintos artículos y logró incorporarse a la redacción del diario, donde publicó un cuento cada domingo desde 1905 hasta su fallecimiento en julio de 1919. Durante esos catorce años, Ada María Elflein se dedicó a investigar archivos y bibliotecas de toda la república y de países vecinos como Chile y Uruguay. En una oficina del diario especialmente reservada para ella, redactaba los resultados de sus descubrimientos, retratando una extensa paleta de leyendas, tradiciones históricas, costumbres, episodios de la vida rural, criolla e indígena, como también crónicas de viaje y cuentos infantiles. Docente, traductora, escritora y cronista, su prosa describe con meticuloso detalle los paisajes argentinos e indaga con una mirada tan celebratoria como crítica la cultura del coraje. Elflein exalta el valor de la mujer valiente en un entorno hostil, la confraternidad con la fauna y un nacionalismo épico cuyos protagonistas suelen ser indios, gauchos y esclavos, representantes anónimos del bajo pueblo.

En la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional se pueden consultar sus textos publicados en La Prensa y sus relatos reunidos Leyendas argentinas (1906), Del pasado (1910), Paisajes cordilleranos (1917) y De tierra adentro (1961), entre otros volúmenes. El último –editado por Hachette en la colección “El pasado argentino”, que dirigía Gregorio Weinberg– contiene la bibliografía completa de la autora, realizada por Julieta Gómez Paz. En los últimos años, editoriales como Los lápices y Buena Vista han recuperado sus relatos y crónicas, revalorizando la necesaria obra de Elflein.

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