23 de septiembre de 1778: nace Mariano Moreno
Doctor en leyes, periodista y secretario de la junta gubernamental, fue el principal impulsor de la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, antecesora de la Biblioteca Nacional.
Doctor en leyes, periodista y secretario de la junta gubernamental, fue el principal impulsor de la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, antecesora de la Biblioteca Nacional.
Mariano Moreno se crio en el seno de una familia ilustrada aunque de escasas posibilidades económicas. Su padre era funcionario de la Tesorería de las Cajas Reales y su madre, una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir. Moreno aprendió con ella sus primeras letras. Fray Cayetano Rodríguez, uno de sus maestros, le abrió luego la biblioteca de su convento. Más tarde, partió a Chuquisaca a estudiar teología y derecho. Visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. De regreso a Chuquisaca, escribió su Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios. Vuelto a Buenos Aires, en 1805, ejerció su profesión de abogado y fue nombrado relator de la Audiencia y asesor del Cabildo. Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí desplegó su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. Creó la Biblioteca Pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta, dirigida por él. En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto. En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas y fortalecer la navegación. Pero Moreno tenía diferencias con el presidente de la Primera Junta, Cornelio Saavedra, pues el primero encarnaba el ideario de los sectores que proponían cambios económicos y sociales profundos. Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Durante el viaje comenzó a sentirse enfermo. A pesar de los pedidos de su hermano, el capitán del barco se negó a hacer puerto en Río de Janeiro. La salud de Moreno empeoró luego de tomar unas gotas que le dio el capitán. Falleció en altamar en la fragata inglesa llamada Fama. Tenía 32 años. Sus últimas palabras, según su hermano, habrían sido: “Viva la Patria, aunque yo perezca”.