29 de mayo de 1922: nace Elvira Orphée
Elvira Orphée (San Miguel de Tucumán, 29 de mayo de 1922 – Buenos Aires, 26 de abril de 2018) fue una novelista y cuentista argentina.
Elvira Orphée (San Miguel de Tucumán, 29 de mayo de 1922 – Buenos Aires, 26 de abril de 2018) fue una novelista y cuentista argentina.
Nació y pasó su infancia en Tucumán, provincia que fue el escenario aludido en muchos de sus libros. A partir de 1940, se instaló en Buenos Aires, en donde cursó la carrera de Letras. Fue amiga de Leda Valladares, Alejandra Pizarnik y Olga Orozco, entre otras escritoras de su tiempo. Por intermedio de Pepe Bianco apareció en Sur, en 1951, su cuento “Las dos casas”. En 1956 se publicó su primera novela, Dos veranos, que Rosa Chacel, en una temprana y muy elogiosa reseña, describió como un “libro raro”, “extrañamente nuevo”. Siguieron Uno (1961) y Aire tan dulce (1966), uno de sus libros más memorables (reeditado tres veces desde entonces), ambientado en un universo de provincia que evoca el Tucumán natal de Orphée y protagonizado por Atalita Pons y Félix Gauna, dos adolescentes desesperados que aman y odian sin distinción en su intento por rebelarse a las imposiciones de su medio. Luego vendrían, en el terreno de la novela, En el fondo (1969), La última conquista de El Ángel (1977), La muerte y los desencuentros (1989) y Basura y luna (1996). Sus libros de cuentos fueron Su demonio preferido (1973), Las viejas fantasiosas (1981) y Ciego del cielo (1991). A partir de fines de la década del cincuenta, junto a su esposo, el pintor y diplomático Miguel Ocampo, vivió en Roma y París. En Roma, trabó amistad con Elsa Morante y Alberto Moravia. En París, fue consejera editorial de Gallimard, en donde recomendó a autores como Felisberto Hernández, Clarice Lispector y Juan Rulfo. Su principal aspiración, alcanzada en sus libros, fue la de lograr una prosa que tuviera algo del uso del lenguaje propio de la poesía. En una entrevista, afirmó: "A mí me han gustado muchos libros como lectora común y silvestre, pero me han importado pocos libros como escritora. Como escritora, a mí me han importado los que alcanzan poesía. No me interesan ni las tramas ingeniosas, ni los frisos sociales, ni los pensamientos profundos... Yo lo que les pido es poesía". Al igual que la de Silvina Ocampo y Sara Gallardo, su obra fue escasamente leída en el momento de su aparición y recuperada tiempo después. En los últimos años, autores como Leopoldo Brizuela y María Teresa Andruetto, entre otros, reconocieron la influencia de Orphée y promovieron la reedición de muchos de sus títulos. Parte de su biblioteca personal fue donada a la Biblioteca Nacional. En la Sala del Tesoro, además, puede consultarse el ejemplar de En el fondo que perteneció a Alejandra Pizarnik, dedicado a ella por "Elvira, que rogará a los más bellos dioses que hagan cambiar la pausa de Alejandra". En la página 65 del libro, Pizarnik subrayó en lápiz negro: “¿No oyes su voz que dice yo ya no quiero vivir?”.