Griselda Gambaro (1928-2026)
La dramaturga debutó con la obra El desatino, en 1965, provocando una ruptura en el teatro argentino.
La dramaturga debutó con la obra El desatino, en 1965, provocando una ruptura en el teatro argentino.
Griselda Gambaro fue un faro para las escritoras teatrales. Nacida en el barrio de La Boca en una familia de inmigrantes, tuvo una infancia marcada por la autoridad de su padre y la obediencia hacia él de su madre, contexto que, sin embargo, le dio tranquilidad a la hora de crear: “Sentir la solidez de la familia, incluso con todos los problemas que se hubieran podido tener, daba seguridad. Y se sabe que la construcción del afecto depende esencialmente del que se recibe en los primeros años”, dijo en una entrevista. Gambaro comenzó su carrera internándose en la narrativa y pronto la alternó con la dramaturgia. Casada desde 1955 con el escultor Juan Carlos Distéfano, durante la dictadura militar se exilió en Barcelona entre 1977 y 1980, para luego regresar a la Argentina. Practicó un “teatro ético”, donde la preocupación por la condición humana (la justicia, la dignidad, el perdón) es planteada no a través de interrogaciones abstractas sino de las relaciones humanas. En sus textos, los vínculos tradicionales de la sociedad (familia, amigos, patrones) engendran humillaciones, odios y rencores, pero también hay lugar para la esperanza. El 30 de octubre de 2023 recibió la Rosa de Cobre, el premio otorgado por la Biblioteca Nacional en reconocimiento a su extensa y valiosa trayectoria en la literatura y el teatro argentino. Entre sus obras se destacan las novelas Madrigal en ciudad (1963), Ganarse la muerte (1976) y El mar que nos trajo (2002), los cuentos El desatino (1965) y Lo mejor que se tiene (1998). En teatro publicó, entre otros, El campo (1967) y las colecciones de sus obras bajo el nombre de Teatro (1990 a 2004).
La Biblioteca Nacional lamenta su partida y acompaña a sus familiares y amigos en este apesadumbrado momento.