La biblioteca sobre rieles arribó a Río Colorado, en la provincia de Río Negro

A bordo del Tren “9 de Julio”, del Ministerio de Capital Humano, el vagón de la Biblioteca Nacional comenzó su recorrido por la provincia de Río Negro instalándose en la localidad de Río Colorado. 

Durante las jornadas de servicio, recibió a 671 personas entre niños, jóvenes y adultos y entregó 186 libros a instituciones escolares y familias que se acercaron al tren para recibir atención médica. Las actividades de promoción de la lectura se iniciaron mientras los visitantes esperaban en el andén su turno para la consulta. Allí, los vecinos contaron con la posibilidad de recibir un libro para compartir una lectura durante la espera y, al devolverlo, elegir otro para incorporarlo a su biblioteca personal. Las visitas escolares representaron otro eje central de la estadía de la biblioteca sobre rieles en Río Colorado. Participaron escuelas primarias de la ciudad, un jardín de infantes y escuelas rurales cuyos estudiantes compartieron distintas propuestas literarias y actividades inspiradas en El Principito, gran protagonista de los encuentros. Rememorando las visitas del escritor y aviador Antoine de Saint Exupéry por tierras patagónicas, se seleccionaron fragmentos de su novela célebre para trabajar de acuerdo con las edades e intereses de cada grupo. Así, para el primer ciclo, de 5 a 7 años, la lectura se centró en la temática de «mi planeta». Después de escuchar los fragmentos de El Principito, los chicos dibujaron cómo deseaban que fuera su propio planeta, quiénes lo habitarían y de qué manera lo cuidarían. La actividad abrió un espacio para imaginar otros mundos y expresar, a través del dibujo, sus ideas sobre el cuidado y la convivencia. Para los estudiantes del segundo ciclo, de 8 a 10 años, el eje fue la amistad. A partir de la lectura compartida de pasajes del encuentro entre el principito y el zorro, los chicos escribieron cómo querían ser tratados por sus amigos, poniendo en palabras sus expectativas y reflexiones sobre los vínculos. Los más grandes, de 10 a 12 años, trabajaron a partir de la mirada que El Principito tiene sobre los adultos. La lectura los invitó a pensar y escribir en qué adultos desean convertirse, dando lugar a reflexiones personales sobre el futuro y la manera de relacionarse con los demás.

Con ello, el paso de la formación “9 de Julio” por Río Colorado dejó mucho más que libros entregados y lecturas compartidas: abrió un espacio para la imaginación y la palabra en el que lectores de distintas edades pudieron acercarse a los libros ubicados en el vagón Biblioteca y construir nuevas experiencias en torno a la lectura. Además, las propuestas despertaron tal entusiasmo entre los docentes que se llevaron los trabajos realizados con la intención de continuar desarrollándolos en el ámbito escolar.

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