Libro del mes: Las flores del mal de Charles Baudelaire, 1857

Charles Baudelaire (París, 9 de abril de 1821- 31 de agosto de 1867) publicó en 1857 Las flores del mal, libro que escandalizó a su época al mismo tiempo que labró su fama y su gloria.

Debido a su vida bohemia, que incluía la afección por los paraísos artificiales y los placeres libertinos, así como por la novedad de su poética inusual a la que concebía como una indagación sobre el pecado, Paul Verlaine lo considerará el príncipe de los poetas malditos. Baudelaire había cobrado notoriedad por su rol de crítico de arte y sobre todo por su traducción de la obra completa de Edgar Allan Poe, en quien encontró un par, un hermano. Pero al publicar Las flores del mal (que iba a llamarse Las lesbianas o Los limbos) encontró el límite de lo que la sociedad estaba dispuesta a tolerar. Para la conservadora cultura parisina que poco antes se había escandalizado con los amores prohibidos de Madame Bovary descritos por Flaubert, resultó inadmisible el espíritu general del pequeño volumen, signado por el goce de los sentidos y situaciones consideradas inapropiadas protagonizadas por mendigos y prostitutas. La edición fue realizada por Auguste Poulet-Malassis y salió a la venta el 25 de junio de 1857 en una tirada de 1300 ejemplares. La prensa oficial lo fustigó duramente y ocasionó un juicio en el que se acusaba a seis poemas de “atentar contra la moralidad pública y las buenas costumbres” debido a su alta dosis de lubricidad. "Lesbos", "El Leteo", "Las joyas" o "Mujeres condenadas", eran explícitos en situaciones eróticas, pero un poema de sesgo macabro como en "Las metamorfosis del vampiro", que describe un encuentro sexual con una mujer que acaba convertida en cadáver, resultaba en extremo excesivo. Baudelaire recibió una condena de 300 francos que se eximió de pagar debido a su pedido de clemencia a la Emperatriz Eugenia de Montijo. Al editor, que tuvo que pagar 200 francos, le fueron incautados unos 700 ejemplares remanentes. Aunque la segunda edición de 1861 eliminaba los poemas censurados y añadía 30 nuevos, aquellos permanecieron desconocidos hasta que recién en 1949 fue levantada la censura. Es por ello que esa primera edición es considerada una rareza bibliográfica. La Biblioteca Nacional alberga en la Sala del Tesoro un ejemplar de esa edición que fuera donada en 1933 por los sucesores del coleccionista Pedro de Negri. Romántica, simbolista, decadente, moderna, son algunos de los motes que se ciñe a la poética baudelaireana en la que se anuda lo sublime y lo terrenal, el tedio por la vida urbana y el deseo de transgresión en busca de sosiego y experiencias alternativas. Su teoría de las correspondencias entre percepciones visuales y sonoras que dan cuenta del caos y la multiplicidad de sentidos del mundo abrió un continente nuevo para la poesía que repercutirá, entre nosotros, en el modernismo de Rubén Darío. En Argentina Las flores del mal fue traducido por Nidia Lamarque en 1948 y por Américo Cristófalo en 2006.

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