Clásicos de la Biblioteca Nacional
Un libro se convierte en clásico cuando es requerido por las instituciones culturales y educativas que lo incluyen como parte de una tradición nacional. Pero la consagración literaria y ensayística, en los últimos tiempos, también muestra una dimensión comercial y mediática que promueve autores y temáticas siguiendo el pulso del mercado editorial. Sin embargo, siempre hay un camino en el que los textos circulan y se diseminan por la sigilosa insistencia de sus lectores. Una fuerza que los reconoce por el impacto que produce la escritura en quien lee y reelabora los sentidos dados, sometiendo la cualidad narrativa a una nueva voluntad de interpretación. Cuando ese temperamento profano, capaz de sospechar de la literalidad de la palabra escrita, se hace presente, el libro ya deja de pertenecer a su autor (y a todas las estructuras de la consagración) para formar parte de un tejido de percepciones colectivas. Lo clásico es linaje y experimentación, irreverencia y canonización, acto escritural y lectura crítica. Una política editorial puede dar cuenta de esta complejidad si es capaz de reconocer la historia y entregarla a un empecinado e imaginativo espíritu de indagación.